Quien quiere cambiar las cosas, busca la manera. Quien no, busca la excusa.

16.7.22

Plaza de la Candelaria

Mis rodillas eran cascadas carmesíes: Podía ver reflejada las cochambrosas y eternas farolas de la Plaza de la Candelaria en la película roja sobre mis rótulas. Con ocho años era capaz de correr ferozmente para sentir ese viento primordial navegar mi cara unos segundos, sin apenas control y menos miedo. 

Lloré e imploré misericordia a mi madre, de ritmo ágil pero armónico. Respiré. Escudriñé el horizonte que baila entre mis costillas y la nuca; reí y retomé el paso.


Sigo igual. Corriendo, jugando y riendo ensangrentado.